Una introducción no planificada
Evelyn se detuvo junto a la mesa, con voz cuidadosamente educada.
“Chicas, lo siento mucho, señor. Espero que no le hayan estado molestando.”
De cerca, Jonathan notó las leves líneas de cansancio en las comisuras de sus ojos, la forma en que su compostura tenía menos que ver con la confianza y más con la resistencia.
—No lo han hecho —respondió, poniéndose de pie como le había enseñado su madre—. En realidad, solo intentaban convencerme de que me sentara contigo. Estar solo en las bodas puede resultar… pesado.
Evelyn vaciló, un atisbo de esperanza cruzó fugazmente por su rostro antes de que lo reprimiera.
“Realmente no tienes por qué hacerlo.”
—Quiero hacerlo —dijo Jonathan, señalando su taza de té abandonada—. De todos modos, estaba reuniendo el valor para presentarme.
Un ligero rubor apareció en sus mejillas, y su sonrisa ensayada se suavizó hasta convertirse en algo genuino.
—Evelyn Carter —dijo, extendiendo la mano—. Y estas tres son mi hermoso caos.
—Jonathan Hale —respondió, sintiendo una calidez que se transmitía entre sus palmas.
A espaldas de Evelyn, Lily, Nora y June le dieron el visto bueno con entusiasmo.
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