El tono de la señora Moreno cambió: se acabaron las apariencias, se acabaron las formalidades. Solo quedaba la prepotencia.
“Ah… ¿viste Instagram? Bien. Me ahorras la molestia de explicártelo.”
Sofía apretó la mandíbula.
—¿Por qué? —preguntó en voz baja—. ¿Cómo pudiste hacer esto a mis espaldas?
¿A tus espaldas? —preguntó la señora Moreno riendo—. Sofía García, ¿qué le has dado a mi hijo en cinco años? Ni siquiera nos has dado nietos. Javier es nuestro único hijo. Necesita un linaje.
El insulto dolió como una puñalada… porque Javier siempre se había negado a hacer las pruebas. Siempre alegaba estar “demasiado ocupado”.
Sin embargo, de alguna manera, la culpa siempre recaía sobre Sofía.
Sofía tragó saliva. “¿Entonces por qué una boda secreta?”
—Porque jamás lo permitirías —espetó la señora Moreno—. Eres un egoísta. Estás casado con tu carrera. Laura es la mujer ideal para casarse. Y lo más importante: es fértil.
Luego soltó la siguiente bomba como si fuera un chisme:
“Ya tiene dos meses de embarazo. Del bebé de Javier.”
La sangre de Sofía se heló.
Dos meses significaban que esto no era nuevo.
Significaba que cada viaje había sido una mentira.
Significaba que la traición había estado presente en su hogar durante mucho tiempo, con el rostro de su marido.
⏬ Continua en la siguiente pagina ⏬