Levanté la vista y miré hacia la sala de espera.
A mi alrededor solo había paredes de cristal, luces brillantes, ningún sitio donde esconderme.
Una voz suave que sonó por el altavoz anunció que el embarque de mi vuelo estaba a punto de comenzar.
La puerta de embarque estaba justo delante de mí, y la fila de pasajeros ya se había formado.
Solo habría tenido que dar unos pocos pasos… y habría estado a salvo.
Pero los mensajes de Luca eran como dos clavos que me sujetaban al suelo.
“Bancarrota” y “mi padre viene a buscarme”.
Entre estas dos cosas tenía que haber algo que me estuvieran ocultando.
Miré hacia el puesto de control de seguridad.
Mis pupilas se contrajeron repentinamente.
Acababa de aparecer un grupo de hombres vestidos de traje negro.
Caminaban con paso decidido, con la mirada fría y penetrante. Eran completamente diferentes de los demás pasajeros.
Y quien los dirigía… era mi padre.
La expresión apacible que solía tener ya no estaba en su rostro.
Había una frialdad cruel, como la de un halcón.
Su mirada recorrió toda la sala de espera como un radar.
Un escalofrío frío me recorrió desde los pies hasta la cabeza.
No habían venido a “invitarme”.
Habían venido a “capturarme”.
Frente a mí estaba la puerta que se movía lentamente.
Detrás de mí, una trampa a punto de cerrarse.
Y yo estaba atrapado en medio.
¿Qué se suponía que debía hacer?

Parte 2:
La mirada de mi padre ya se dirigía hacia mí.
Inmediatamente bajé la cabeza, dejando que mi cabello me cubriera el rostro.
Mi corazón latía con fuerza en mi pecho.
Si me hubiera dirigido hacia la puerta, sin duda me habrían detenido.
Apretaba el teléfono con tanta fuerza que tenía la palma de la mano empapada en sudor.
La salida del personal.
Pero… ¿dónde estaba?
⏬️⏬️ Continúa en la página siguiente ⏬️⏬️
Para ver las instrucciones de cocina completas, vaya a la página siguiente o haga clic en el botón Abrir (>) y no olvide COMPARTIRLAS con sus amigos en Facebook.