Un año después
Un año después, Daniel voló la misma ruta.
El mismo asiento.
Ambiente diferente.
Al observar cómo pasajeros de todos los orígenes eran tratados con el mismo respeto, esbozó una leve sonrisa.
Porque la dignidad, comprendió, nunca había tenido que ver con el estatus.
Se trataba de elegir.
Y el valor de decir: “Miren el boleto”.
