Rafael ya no podía respirar.
Le temblaban las manos.
– Dios mío…
Mathieu se bajó rápidamente la camisa.
Como si él fuera el culpable.
— Lo siento… No fue mi intención…
Esta frase…
Le atravesó el corazón a Rafael
— ¡No! No has hecho nada malo… ¿me oyes?
Mathieu lo miró.
Tenía los ojos llenos de lágrimas.
— Pero la tía Valerie dice… que si me porto mejor… no me castigará…
Rafael sintió que se le helaba la sangre.
Valérie Castillo.
La mujer que pronto se convertiría en la esposa de Alexandre Herrera. La misma mujer que aparecía en los medios como una dama perfecta: elegante, inteligente y amante de los niños.
La única… que se quedaba con Mathieu todas las noches.
—¿Es ella… quien te está haciendo esto?
Mathieu no respondió.
Él solo asintió levemente.
—¿Con qué?
El niño tragó su saliva con dificultad.