
4. Piscis: el alma protegida por la compasión celestial
Piscis es el signo más espiritual del zodiaco. Su sensibilidad no es debilidad, es un don que los conecta directamente con los planos superiores. Los piscianos sienten, perciben y se mueven con el alma. Y precisamente por eso, los ángeles que los acompañan son de una frecuencia muy alta, llenos de compasión, amor y ternura divina.
Cuando un Piscis llora, el cielo escucha. Sus protectores no solo lo cuidan, sino que también interceden por ellos ante las fuerzas del mal. Su energía es tan pura que, aunque a veces absorban la tristeza de los demás, siempre encuentran una forma de transmutarla en amor.

Es común que los Piscis atraigan personas heridas, porque su presencia sana. Pero también es cierto que, cuando alguien intenta hacerles daño con malas intenciones, esa energía se devuelve con el doble de fuerza. Su luz interior actúa como un espejo: lo que lanzas hacia ellos, regresa multiplicado.