El cortejo incluye vuelos llamativos, persecuciones aéreas y exhibiciones donde el macho muestra su cola en todo su esplendor. No es un acto discreto ni silencioso. Al contrario, es una demostración abierta, casi teatral, que deja claro que este pájaro no pasa desapercibido ni siquiera en el amor.
En cuanto a su hábitat, el pájaro con cola de tijera prefiere espacios abiertos. Praderas, campos agrícolas, sabanas, zonas rurales y áreas semiurbanas son algunos de sus lugares favoritos. Le gusta tener buena visibilidad y puntos elevados desde donde pueda observar y lanzarse al vuelo con facilidad. Por eso, cables eléctricos, cercas y postes suelen convertirse en sus miradores personales.
Aunque es más conocido en regiones de América del Norte y Central, durante ciertas épocas del año realiza migraciones largas. Es un viajero incansable, capaz de recorrer grandes distancias en busca de climas más favorables y mejores fuentes de alimento. Estas migraciones demuestran que, a pesar de su cola aparentemente pesada, es un ave resistente y bien adaptada al esfuerzo prolongado.
A nivel cultural, el pájaro con cola de tijera ha sido visto de muchas maneras. Para algunos, simboliza elegancia y libertad. Para otros, es señal de buena suerte o un recordatorio de que la belleza puede ser funcional. En ciertos lugares incluso se le considera un ave protectora de los campos, ya que ayuda a controlar plagas de insectos que afectan cultivos.