LA VERDADERA LECCIÓN
La universidad no es inútil.
El trabajo de oficina no está vacío.
Pero la dignidad no pertenece a un solo carril.
Una sociedad que olvida honrar a las personas que mantienen las luces encendidas, reparan los motores, vierten el hormigón y sueldan las vigas corre el riesgo de colapsar bajo su propia arrogancia.
Si eres padre o madre, no midas el futuro de tu hijo únicamente por su prestigio.
Medir la resiliencia.
Habilidad.
Integridad.
La capacidad de crear valor de forma tangible.
Porque cuando la tormenta llega a las dos de la mañana y se va la luz…
El mundo no funciona a base de aplausos.
Funciona gracias a personas dispuestas a ensuciarse las manos.