“Tiraron tu medicación.”
Su rostro se tensó al instante.
—Pensaba reemplazarlo mañana —murmuró con voz temblorosa—. Pero tu madre dice que ya he gastado demasiado este mes…
Ethan se sentía físicamente mal.
“¿Tenías miedo de decírmelo?”
“No quería parecer desagradecido.”
Esta respuesta lo dejó completamente devastado.
Avergonzado.
Su esposa se avergonzaba de pedir medicamentos para el embarazo en la casa que él había pagado.
Ethan apoyó suavemente su frente contra la de ella.
“Nunca más tendrás que disculparte por cuidarte.”
Acto seguido, llamó al médico.
El obstetra no dudó.
“Llévenla al hospital inmediatamente.”
El miedo se apoderó del pecho de Ethan.
Tomó el bolso de Olivia, los papeles del seguro y una manta antes de alzarla suavemente en sus brazos.
Mientras él la bajaba en brazos por las escaleras, las cuatro mujeres permanecieron inmóviles en la sala de estar.
Ethan se detuvo frente a la puerta principal.
—Cuando regrese —dijo con frialdad—, quiero que esta casa esté vacía.
Diane parecía horrorizada.
“¿Estás echando a tu propia madre de casa?”
Ethan acomodó suavemente a Olivia contra su pecho.
—No —respondió en voz baja.
“Por fin estoy protegiendo a mi verdadera familia.”
Tercera parte: La casa ha vuelto a ser un hogar.
El personal de urgencias del Medical City Frisco respondió con rapidez en cuanto se percataron del estado de Olivia.
Su presión arterial era peligrosamente alta.
Sus niveles de hierro habían disminuido significativamente.
El estado del bebé se mantuvo estable, pero los médicos ordenaron una monitorización inmediata, una infusión intravenosa y reposo absoluto en cama.
Ethan nunca la abandonó.
Durante toda la noche permaneció sentado junto a su cama, tomándole la mano, mientras las máquinas emitían suaves pitidos a su alrededor.
Por primera vez en años, lloró abiertamente.
No son lágrimas silenciosas ocultas tras el estrés y el agotamiento.
Una verdadera decepción.
Este tipo de reacción se produce cuando un hombre se da cuenta de que la mujer que ama ha estado sufriendo en silencio a su lado durante meses.
—Prometí protegerte —murmuró mientras Olivia dormía—. En cambio, dejé que te trataran como a una sirvienta.
Su voz se quebró.
“Lo lamento.”
A la mañana siguiente, su teléfono no dejaba de sonar y de recibir mensajes.
Vanessa está llorando.
Courtney se disculpa.
Madison le rogó que respondiera.
Diane dejó un largo mensaje de voz lleno de culpa y lágrimas.
Ethan borró todos los mensajes.
Luego transfirió suficiente dinero para cubrir el alquiler del último mes y la compra de alimentos de su madre.
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