La voz del doctor se mantuvo tranquila y clara. —Según el desarrollo fetal, la concepción ocurrió al menos cuatro o cinco semanas antes de la fecha indicada.
Un silencio sepulcral inundó la habitación.
David parpadeó. —Eso es imposible.
Allison palideció. —Quizás las fechas estén equivocadas.
—¿Por más de un mes? —preguntó el Dr. Rosen.
La puerta tras ellos no se había cerrado del todo. Linda, Megan y los demás se habían acercado lo suficiente como para oír cada palabra.
Megan…
La abrió más de golpe. —¿Qué está pasando?
El Dr. Rosen se giró hacia el grupo. —Significa que el embarazo es anterior al cronograma que se le dio a esta clínica.
Linda miró fijamente a Allison. —No. No, eso no puede ser.
David miró de la pantalla a Allison y viceversa. —Díganle que se equivoca.
Allison tragó saliva con dificultad. —Doctor, las máquinas pueden equivocarse.
El Dr. Rosen levantó un informe impreso. —Mediciones tan consistentes no son un error de la máquina.
La expresión de David cambió: primero confusión, luego comprensión, y después una rabia tan intensa que le dejó el rostro pálido.
—Me dijiste que te quedaste embarazada después de nuestro viaje a Miami —dijo.
Allison no dijo nada.
—Dijiste que el bebé fue concebido después de Miami —repitió, esta vez más alto.
—Yo… yo pensé…
—¿Pensaste qué?
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