Desde el momento en que escuché por primera vez aquella historia, sentí un escalofrío que me acompañó más de lo que pensé. Una noche común, una tienda, mujeres trabajando… y al amanecer sólo el silencio y la tragedia. “El Caso Coppel” se convirtió en un símbolo de horror y misterio: seis mujeres que hicieron un inventario nocturno en una sucursal, y jamás salieron vivas.
Me he sentido impulsado a compartir esta historia no para escandalizar, sino para recordar que detrás de cada noticia cruel hay rostros, familias rotas, preguntas sin respuestas y una comunidad que exige justicia. Porque cuando algo así sucede, nadie debería olvidarlo.
